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Una publicación de la asociación SER
Fotógrafo documental, interesado en construcción de archivo fotográfico, género, migraciones, informalidad, educación y desigualdad social.

En el escenario de Muerte en el Pentagonito

Foto: Alaín Salinas interpreta a Jesús Sosa en la adaptación teatral de Muerte en el Pentagonito. © Luisenrrique Becerra |Noticias SER

En la historia del Perú al suboficial del ejército Jesús Sosa se le conoce como “Kerosene” por su técnica para incinerar cadáveres en las zonas de emergencia, Jesús se enroló en el Ejército Peruano a los 18 años y trabajó en el centro de interrogatorios de Huamanga, fue parte del grupo Escorpio, Colina y participó en las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos. Su historia fue recogida en el libro "Muerte en el Pentagonito" escrita por el conocido periodista de investigación Ricardo Uceda, y ha sido llevada al teatro por el actor -también periodista- Alejandro Guzmán.

En la versión teatral de "Muerte en el Pentagonito" podemos ver que llevó a este suboficial a la transformación que lo convirtió en una maquina de matar y a que extremos puede llegar la mente humana para lograr los fines que se traza. Y nos invita a pensar, como señala su director, en: Qué sucede cuando se enfrenta la violencia con más violencia.

Jesús Sosa (interpretado por Alaín Salinas) habla con sus compañeros con una firmeza inestable, tiene una mirada nerviosa, pero camina seguro, no es un héroe ni un villano. Solo reacciona a su contexto, obedece las ordenes, pero eso no es todo, las quiere hacer muy bien. Alejandro Guzmán, director de la obra, nos muestra como se produce el proceso de vida, en el cual el asesinato, la tortura y la muerte se van convirtiendo en las estrategias de un hombre que trabajó para el Servicio de Inteligencia del Ejército del Perú entre 1982 y 1993, hasta que cayó en desgracia y perdió la protección de su institución y de sus jefes.

“Es un gusto especial hacer esta obra ya que por fin puedo juntar mis dos profesiones y me siento completo al hacer este proyecto. Ha sido un trabajo periodístico en la medida que he tenido que investigar, leer libros, construir la obra como un reportaje y ha sido un trabajo actoral porque he tenido que traducir el libro en un guion, y transmitir la historia a los actores que no tienen la costumbre de ceñirse a una investigación periodística. Ha sido un reto actoral mantener la tensión de 6 actores en escena, todo el tiempo en tres planos temporales distintos porque es una obra difícil de montar” explica el director.

Alejandro está convencido de que esta obra es un reportaje: “solo que en lugar de estar escrita es escenificada, he usado el formato teatral para hacer periodismo, pero el teatro, así como te da imágenes, sensaciones también te obliga a sacrificar otros elementos importante como detalles, fechas y explicación; en este caso nos ceñirnos a la historia de Sosa y hemos dejado de lado otros testimonios del libro que también son  muy interesantes pero creo que si se desea conocer toda la historia se podría leer el libro y ver la obra, eso es lo rico de explorar una misma historia en distintos formatos”.

Para el autor “En el mundo recién se están explorando nuevas narrativas para el periodismo y en el caso de la formación de nuevas generaciones que experimenten maneras de contar, con la obra de teatro estamos usando una de las tantas. Sin embargo, la redacción seguirá siendo muy importante como base para trabajar el género periodístico. Es tarea de nuestra generación trabajar las nuevas narrativas”

El interés público de la obra ya existía por su carga histórica, Alejandro quería mostrar un proceso humano, cómo alguien se puede pervertir por el entorno en el que trabaja y que nos invita a pensar que cualquier persona se podría convertir en un monstruo por el contexto en el que se encuentra.

“Es importante que como peruanos conozcamos la historia. Nos obliga a pensar en las reacciones del Estado frente a la violencia que en la historia se concentra en la violencia senderista, pero en la actualidad existen voces que piden reaccionar de manera violenta contra la delincuencia, ese ímpetu de querer matar a todos los que generen una amenaza es peligroso y termina con resultados peores, eso haría que la obra se pueda considerar vigente. Él teatro sirve para ponerle un espejo a la sociedad y decirle: Así estas actuando. Y la vida política es parte de la sociedad” explica el director de la obra.

La obra estará disponible hasta el 1 de junio de jueves a domingo de 8 a 10 de la noche en la Alianza Francesa de Miraflores, Pueden adquirir las entradas en Teletiket de Wong y Metro.