Opinión

En el bolsillo del viajero

Por Marco Yanayaco

Profesor especializado en lenguaje, literatura y comunicación por la UNMSM

En el bolsillo del viajeroFoto: Estación La Cultura

Ramiro Vicente (Buenos Aires, 1973) bajo el sello Animal de invierno ha publicado el libro Trilogía de la expansión una obra sumamente dinámica, real y fuerte, a la vez que sensible, donde no solo se limita a contarnos una, sino una cantidad ingente de experiencias y sentimientos que ahondan en la realidad de un panorama que compartimos.

En primer lugar, quisiera dar algunos alcances, esta obra está conformada por 3 poemarios anteriormente publicados Semanticasur, Incamino y Distopics, este último inédito. Partiendo de esto, el libro nos cuenta, como he mencionado, experiencias vividas, exhaustas, pero a su vez terriblemente profundas y es que es el producto de un viaje experimental que marca y quema en la memoria cada vez que intenta recordarse y es así como me gustaría definirlo. Somos acompañantes o copilotos a través de este viaje desencarnado y profundo, pero a la vez sentimental donde a través de sus versos seguimos una bitácora de paisajes ácidos y reflexiones al filo de la cornisa que no dejará indiferente a ninguno.

La filosofía e intención de la trilogía se ve marcada desde Semanticasur que toma esas primeras ideas de plasmar paisajes usando descripciones que dibujan inconscientemente momentos o un cierto déjà vu que podemos reconocer fácilmente, es un lenguaje accesible debido a que las palabras usadas enmarcan un sentimiento ya impuesto en nosotros. Esto nos lleva a interpretar y conectar con la queja, el reproche y la necesidad debido a que se nos hace tan familiar que es casi imposible no verse comprometido en la experiencia. Además, el uso del espacio como las pampas o el campo llevan consigo un peso histórico que alimentan mucho más la experiencia lectora. La Sudamérica que somos esta siendo puesta en escena, puede ser otro punto del mapa, pero seguimos en el Sur y eso es lo que compartimos, este sentimiento de melancolía y marginalidad nos captura, pero ¿qué podemos hacer para cambiarlo?, ¿cómo se lucha contra ello? La figura del viajero es un recordatorio con compromiso, no es un ser fantasmal o un objeto desapegado de lo que sucede, es por ello que este primer libro nos transporta para conocer, no desde el misticismo o la romanización, sino desde la crudeza y el olvido. Este es el repaso histórico en la actualidad que sienta las bases para esta increíble trilogía.

En Incamino seguimos la misma línea argumental, pero nos hemos desplazado hacia las ciudades, estos espacios más cerrados y apretados en donde el viajero debe alzar cada vez más la voz para ser oído, pero donde también se permite ser mucho más detallado con sus experiencias. Aquí se encuentran también los poemas con mayor extensión de los tres libros que brindan un alcance contundente y preciso con su mensaje. La soledad se acrecienta cada vez más, el sol está siendo constantemente custodiado por garras de concreto, pero lo peor es la rutina monótona y asfixiante. El tira y afloja de los días para evitar reincidir en un cuarto lleno de nada de un edificio enorme refleja cómo se maneja esta ausencia en las ciudades, pero no una ausencia material, sino de sentimiento. Es por ello, que el viajero tiene que darnos estos poemas extensos, hay una necesidad de escribir, de crear para alejar a la lujuria de la conformidad y el rezago. Estas ideas intrusivas que lo aquejan, este constante saboreo de violencia que emana el ambiente no le da esa tranquilidad que poseía antes. El cambio de escenario es notorio en muchos sentidos desde el espacio hasta cada elemento que conforma este segundo libro. Empieza también a adoptarse un tono mucho más introspectivo, más expresivo y sutil en lo acusativo, lo que agrega una riqueza mucho mayor al libro.

Como último libro de esta trilogía tenemos Distopics, a mi parecer un cierre genuinamente doloroso a la vez que atrevido, tenemos los sentimientos rotos, desparramados, y esto no es solo en concepto, sino es propuesto en la idea del libro. Las palabras, los pensamientos están flotando y andando por todos lados, pero aun así logran aterrizar en los versos y componerse en poemas. Se apela al lado más íntimo y oscuro de las visiones de un viajero desilusionado, desolado, pero sobre todo cansado. Este es el más ambicioso y arriesgado de los tres libros, pero que a mi parecer termina por funcionar y trabajar satisfactoriamente con la propuesta y la temática inicial. Estamos, por tanto, ante un cierre descarnado, al límite entre la palabra y el papel, cara a cara a la verdad.

Distopics termina siendo no solo mi parte favorita, sino una elegía honesta a la modernidad y a la vida, cuyas palabras están en la cúspide de sus sentidos. Es ese grito que anuncia con su silencio el final de algo importante, el final de Trilogía de la expansión. Poco ha sido mi acercamiento con los libros actuales, pero este sin duda ha rescatado los elementos precisos para atrapar mi atención y su contenido no es de menor relevancia. El crecimiento al que nos obliga esta lectura es relevante y más a medida que nos damos cuenta que somos ese viajero que cosecha experiencias mientras más tiempo pasa por esta tierra. Este es un gran libro que nos hace darnos cuenta en donde estamos.