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Los Cabitos del Horror

Enviado el 30/04/2014

Julissa Mantilla

El pasado jueves 23 de abril se presentó la publicación “Cuartel Los Cabitos: Lugar de Horror y Muerte”, en el local del Instituto de Estudios Peruanos. Este libro da cuenta de los trágicos hechos ocurridos entre 1983  y 1985 en ese cuartel establecido en Ayacucho, que incluyen detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas, violaciones sexuales, entre otras violaciones de derechos humanos.

Pero el libro no solo da fe de los hechos sino también de la lucha incansable de los familiares en su búsqueda de justicia, y la de APRODEH, la organización que ha acompañado ese proceso desde hace tres décadas.

Hace exactamente 6 años tuve ocasión de visitar La Hoyada, el campo de tiro contiguo al cuartel donde se enterraban a las personas luego de su tortura y ejecución. Vi de cerca el horno en el que se incineraban los cadáveres y, al lado, vi a las mujeres que buscaban a sus familiares. Sentadas una junta a la otra, rezaban, tejían, esperaban que los antropólogos forenses –que inspeccionaban las fosas a unos pocos metros- les dieran alguna noticia sobre sus familiares.

Recuerdo que uno de los abogados  se acercó a saludar y se presentó. Vamos a decir que se llamaba Santiago. Al oír su nombre, una de las señoras lo abrazó, llorando, dándole besos en la cabeza mientras le preguntaba en quechua: “¿Por qué te fuiste, Santiago? Nos tradujeron: “¿Por qué no vuelves?”, "¿Por qué me has dejado tan sola?”.

Luego nos explicaron que esa señora había reconocido los restos de su nieto Santiago por la chompa roja que ella le había tejido. Sin embargo, luego de los exámenes de ADN, se comprobó que no era así y que le habían puesto esa prenda a otro detenido. ¿Cómo explicar algo así a una abuela buscando a su nieto por tantos años? Y, sobre todo, ¿cómo poder entender algo tan trágico?

Todos hemos perdido a algún ser querido en esta vida. Y, por más difícil que sea, todos tenemos una historia que narra la pérdida, un cementerio donde llevar una flor, un recuerdo de sus últimos momentos, una explicación… No puedo ni imaginar el dolor que sentiría si esa historia no existiera –por más difícil que sea- y tuviera la herida abierta de una historia inconclusa.

Pero en el Perú hay miles de personas con esas historias a medias, que esperan una explicación, que buscan justicia, que solo desean saber qué pasó. Y su tragedia es tan grande como nuestra indiferencia.

Como dijo el historiador Nelson Manrique en la presentación del libro, mientras en Chile, Argentina y Uruguay las violaciones de derechos humanos son una tragedia nacional, en el Perú la indiferencia es atroz. Indiferencia que se explica si se analiza, por ejemplo, que el 75% de las víctimas eran campesinos y campesinas, quechuahablantes, de extrema pobreza. No éramos nosotros ni nuestros familiares ni nuestro entorno.

Hasta el momento se han recuperado los restos de 136 personas que fueron ingresadas a Los Cabitos, sometidas a torturas y ejecuciones para luego ser enterradas en La Hoyada, según narra este libro. Hoy, los familiares exigen –y ese reclamo debería ser el de todo el Perú- que ese lugar sea declarado un Santuario de la Memoria, como una forma de reparación y de dignificación de las víctimas.

Pero mientras esto pasa, nuestra vida sigue,  mirando de costado una tragedia que, finalmente, no consideramos como propia. Como dijo alguna vez un periodista, Lima es un país que limita con otro que se llama Perú. Y mientras las cosas sigan así, el horror de Los Cabitos sigue trágicamente vigente.
 

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Comentario Destacado
Hace poco estuve por Cajamarca luego de algunos años. Nunca habia visto a la ciudad tan fea. Un crecimiento desordenado e improvisado. Cero planificación o si la hubo fue muy mal ejecutado. Ni siquiera el centro histórico se salva ya de esa barbarie. Los patios de las casonas prácticamente han desaparecido. Construcciones de ladrillo sin tarrajear se han apoderado de ellos , tal como es el caso de las casas que rodeaban la plazuela de Belén. Las azoteas