Noticias SER
Logo SER

La peligrosa trampa en la reforma del CNM (y no es la politización)

Enviado el 09/08/2017

El Consejo Nacional de la Magistratura está en el centro del debate y eso es “lo único bueno” que ha resultado del proyecto de ley del presidente Pedro Pablo Kuczynski. Lo único, porque el contenido de la propuesta en sí es un grave retroceso de lo poco ganado en el Consejo: elimina la independencia del modelo (aunque sea en la forma), al incluir directamente dos representantes del poder político y regresar a una fórmula que en el pasado violó la independencia judicial; y elimina el espíritu democrático y el contrapeso de colectivos, al desechar a los representantes de la sociedad civil.

Así es: la propuesta de PPK considera a cinco miembros, y ya no siete ni la posibilidad de que se amplíen a nueve. Ingresa a dos representantes del poder político cuando no lo había, dándoles un peso considerable (dos de cinco). Elimina a los representantes de la sociedad civil, que eran cinco de los siete integrantes, pretendiendo que solo integren la institución los políticos y los magistrados, dos grupos que elegirán a un quinto miembro (sin indicar ni un solo requisito en su perfil, ni de ningún perfil), y que en el pasado ya han demostrado no poder reformar por sí solos al sistema de justicia (por el contrario, ha habido impunidad entre pares). La sociedad civil no es por cierto la panacea, tiene sus problemas, pero también ha aportado considerablemente al balance de sectores en el Consejo, bajo ciertos seguros de transparencia y meritocracia (que se exigen pero que la ley aun no considera) son los que más han aportado considerablemente a la independencia del CNM y cuando sus representantes han incurrido en inconductas funcionales los controles del sistema han funcionado (cuando respecto de otros representantes, no tanto).

Pero la propuesta de PPK tiene además una peligrosa trampa.

El proyecto de ley abre el debate de la reforma, pero solo y únicamente de naturaleza normativa. ¿Qué significa eso? Que todos ahora estamos enfocados en la reforma de un dispositivo, que además, por su naturaleza constitucional, requiere de dos legislaturas; y que no entraría en vigencia sino de acá a tres o cuatro años. ¿Y mientras tanto? Los consejeros actuales continúan en sus cargos, incluso señalando que ellos también quieren cambios, pero claro, manteniéndose ellos en sus cargos. Esto es un craso y fatal error.

Los actuales consejeros son la parte central del problema, al menos la mayoría de ellos. La peor crisis del CNM y que aún se mantiene (aunque los medios no lo demuestren así), se originó en los errores y cuestionamientos de los procesos de elección que dieron como resultado a los actuales consejeros titulares y sus suplentes. Tal fue el nivel de ese problema, que en el 2015 además de las diversas mociones de remoción de los consejeros por mantener en el cargo a su entonces par Quispe Pariona (un caso que aún está en la impunidad), se presentó un necesario proyecto de ley para que hayan nuevas elecciones ahora sí con real transparencia y ajustes necesarios en la elección. A pesar de ello, no pasó nada. Lo que vino, fueron varios problemas en el desempeño de sus funciones por los que debieran ser investigados.

Pero, todos estamos ahora enfocados en una reforma normativa, no en (mínimamente) investigaciones urgentes a los consejeros que, con proyecto en mano, indican en su discurso que ellos son los primeros en pedir la reforma de la institución (claro, con ellos siempre en el cargo). La situación se agrava, si nos damos cuenta que este Consejo está ad portas de elegir a cuatro nuevos magistrados supremos (a pesar que la última elección tuvo serios problemas que aún faltan explicar). Qué peligrosa trampa de la forma como ha sido planteado el debate en el CNM.

Luego, pero no menos importante, el debate obvia también lo que ha sido los verdaderos talones de Aquiles en el CNM: la falta de principios de transparencia, meritocracia y escrutinio público en los proceso de elección de los consejeros, la falta de requisitos mínimos para quienes postulen a ese cargo, la falta de fiscalización sobre los conflictos de interés de los candidatos. La propuesta del ejecutivo no contempla nada de esto.

No hay que caer en la trampa. La reforma constitucional sí urge, pero debe considerar lo que fueron los problemas de la elección de los consejeros, y no debe desaparecer del mapa la necesidad vital de investigar y remover a la mayoría de los consejeros que al día de hoy siguen en ese cargo. No es golpista, como señaló en su momento el presidente del CNM Guido Aguila, es la defensa férrea de la real independencia y autonomía de la institución que rige la vida de todos los magistrados a nivel nacional.

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Escriba los caracteres que se muestran en la imagen.