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A diez años de la Marcha de los Cuatro Suyos

Enviado el 04/08/2010

Carmen Ilizarbe Pizarro

“Lo nuevo ocurre siempre contra las más abrumadoras posibilidades de las leyes estadísticas y su probabilidad, las que para todo efecto práctico y cotidiano equivalen a la certeza; por eso lo nuevo siempre aparece bajo el ropaje de un milagro. El hecho de que el hombre sea capaz de tomar acción significa que lo inesperado puede esperarse de él, que es capaz de hacer real lo que es infinitamente improbable”. Hannah Arendt (1)

Se han cumplido diez años de la Marcha de los Cuatro Suyos, la histórica protesta nacional contra el inicio del tercer gobierno de Alberto Fujimori que le abrió las puertas al más reciente proceso de transición democrática en el Perú, del que a veces pareciera que no hemos terminado de salir. Su fuerza fue incuestionable y muy visible, a pesar del contexto de cerrazón política y autoritarismo que el gobierno de entonces había instituido (2). En este artículo quisiera reflexionar sobre dos elementos que me parecen importantes para entender el significado político de la Marcha: lo extraordinario y lo diverso; y a partir de esta reflexión plantear una pregunta que nos invita a pensar en las potencialidades y dificultades de la práctica política en el Perú.

Lo extraordinario

La Marcha de los Cuatro Suyos fue un suceso extraordinario en todo el sentido de la palabra: fuera de lo normal y cotidiano, de lo que se asume como establecido y a veces hasta natural, pareció emerger de la nada unificando grupos y demandas muy diversos a nivel nacional (3). La improbabilidad (para decirlo en los términos Arendtianos del epígrafe) de generar unidad y solidaridad entre quienes no necesariamente comparten cultura, ideología, clase, género y religión fue espectacularmente remontada en un momento que, como un chispazo, alumbró el terreno de lo posible. En ese sentido, la Marcha cuestionó con fuerza la normalidad de la política peruana y la legitimidad del gobierno, movilizando y articulando de manera solidaria a numerosos grupos y organizaciones predominantemente sociales que se situaban en los márgenes de la política institucionalizada. Como si en ese momento se pudieran ver nítidamente y recrear los límites de la participación política en la esfera pública nacional (en términos de quiénes participan, de qué manera y para discutir y decidir qué temas), numerosos grupos a los que normalmente no se les escucha ni se les ve porque se los relega a los márgenes de la toma de decisiones políticas, levantaron sus voces y exigieron desde la calle –por fuera de los canales y mecanismos políticos pre-establecidos y desde el espacio público por excelencia- el fin de un gobierno autoritario. Con ese hecho redibujaron, aunque solo fuera momentáneamente, los propios límites que en el Perú contienen a la esfera pública, e hicieron real lo que era altamente improbable.

Se ha estimado que la Marcha convocó a unas 200,000 personas en Lima y a varios cientos de miles en otras ciudades del país, a pesar de los esfuerzos del gobierno por impedir la participación de delegaciones de provincias y por criminalizar las acciones de protesta. Esa fuerza constituyó un pico histórico que jaqueó al gobierno aun antes de que apareciera el famoso video Kouri-Montesinos.

Ciertamente, lo extraordinario no permite verificar tendencias ni hacer predicciones -el chispazo no lo ilumina todo ni dura mucho- pero es revelador de lo posible y alternativo, aun si es considerado improbable. En este caso, la Marcha reveló la profundidad y extensión de la indignación, el deseo de producir un cambio que se creía necesario y posible, y la creencia de que la acción colectiva era la manera de lograrlo. La Marcha hizo posible la unidad de lo diverso, apostando contra casi todo pronóstico, por un cambio radical (4). Y así constituyó en su momento, una forma alternativa de hacer política que en el Perú hacía mucho que no se veía. ¿O sí?

Lo diverso

La Marcha de los Cuatro Suyos fue un pico altísimo de participación política de la sociedad peruana que ocurrió en un contexto muy específico, ya mencionado. Su carácter extraordinario la revistió quizás con el ropaje de “milagro”, oscureciendo sus precedentes y sustento. Lo cierto es que hace diez años el Perú entero estaba convulsionado por altísimos niveles de conflictividad social. Protestas recurrentes en todo el país, organizadas por grupos sociales muy diversos, planteaban desde las calles una serie de exigencias también diversas.

Por ejemplo, campesinos de la provincia de Chupaca en Junín llegaron el 19 de Mayo del 2000 hasta Huancayo con tres toneladas de papa en sus camiones, las cuales arrojaron junto al Centro Cívico en el local del CTAR, en protesta por el bajísimo precio de la papa y exigiendo atención inmediata de la crisis del agro nacional.  Ninguna autoridad dio respuesta oficial a esta demanda indignada, pero la protesta quedó registrada en el diario El Comercio del día y circuló a través de medios de comunicación locales. Al día siguiente, más organizaciones se unieron a la protesta y la Confederación Nacional Agraria hizo público su cronograma de paros y movilizaciones escalonadas durante Junio y Julio en Piura, Huancavelica y Puno.

También protestaban infructuosamente el mismo año, asociaciones de jubilados en ciudades de provincias y en distintas partes del Centro Histórico de Lima –en ocasiones a través de huelgas de hambre- para exigir mejoras salariales. Y también protestaban sindicatos y gremios laborales demandando la restitución de derechos laborales y sociales recortados, en el estilo clásico que incluía el paro, el pliego de reclamos público y la marcha de protesta por las calles.  Muy frecuentemente -aunque no tanto como los sindicatos y gremios laborales- protestaban también las organizaciones de estudiantes universitarios, y una variedad de asociaciones civiles de formación espontánea que reinventaban la protesta en formato artístico y lúdico, demandando respeto a la institucionalidad jurídica democrática y al Estado de Derecho. Y también protestaban los frentes regionales, las comunidades campesinas, los ronderos, los clubes de madres, y muchas otras organizaciones sociales a nivel nacional. Es decir, había ya en las calles del país una gran variedad de grupos que exigían al gobierno cambios en su política económica, laboral, educativa, agraria, de salud y en su forma de gobierno. Este fenómeno pasaba desapercibido para la mayoría pues el gobierno y los medios de comunicación que lo servían trabajan arduamente para invisibilizarlo. Sin embargo, la gente estaba allí con fuerza, por lo menos desde 1997, aunque no de manera articulada (5).

Y aunque es cierto que el gran mérito de Alejandro Toledo fue haber articulado a grupos tan variados en sus características, modalidades de protesta y demandas específicas en el año 2000, debe decirse también que la fuerza que se expresó en la multitudinaria Marcha venía de atrás y no fue cultivada por él. Toledo fue el líder que supo ubicarse en la cresta de la creciente ola de protestas en un  momento en que se producía la convergencia de lo diverso, de la multiplicidad de actores y grupos sociales que se sentían excluidos en el Perú, y que se acercaban unos a otros con el objetivo de impedir la continuidad de un gobierno que era considerado nocivo para mucha gente, aunque por razones que no necesariamente eran las mismas.

La pregunta sobre la unidad

Para resumir, la Marcha reveló que el altísimo nivel de politización de la sociedad peruana podía ser articulado en un movimiento nacional contestatario del orden establecido. Lo extraordinario se hizo posible por la convergencia de lo diverso y por la necesidad de luchar contra un objetivo común, lo que a su vez abrió el espacio público a la participación política de quienes se encontraban en los márgenes de lo político, entendido como el espacio de toma de decisiones. Así, la Marcha generó el contexto significativo para la caída del gobierno y propició la transición democrática. Más aun, sostengo que la Marcha marcó el inicio de una nueva etapa en la política peruana en la que los actores sociales ejercen presión sobre el Estado desde los márgenes. Si pensamos que durante diez años los gobiernos de dos Presidentes (Alejandro Toledo y Alan García) han enfrentado la permanente movilización política de grupos sociales muy variados, que las protestas ocurren a nivel nacional y en no pocas ocasiones han sido exitosas en detener al gobierno, y que muchas de estas organizaciones existen y protestan hace más de diez años habiendo además participado en la Marcha de los Cuatro Suyos como por ejemplo AIDESEP y CONACAMI, coincidiremos en que no se trata de una “ola” de protestas sino de un nuevo tiempo político.

Sin embargo, no se levantan hoy como entonces demandas que puedan articularse con facilidad. Lo que nos lleva a la pregunta sobre la unidad. ¿Cuál fue el sentido articulador de lo diverso que hizo posible en el 2000 la Marcha de los Cuatro Suyos? El momento extraordinario sugiere que la diversidad dejó de ser un obstáculo para la unidad, y que existió alguna “convicción mínima” que fue ampliamente compartida. Sin embargo, el contenido de esa convicción no es evidente, aun si todos decimos que fue “la democracia”, pues quedó claro en el 2000 y queda claro hoy, que no todos piensan en lo mismo cuando usan el término y que a veces no se trata siquiera de conceptos convergentes.

Por eso es importante intentar ofrecer una respuesta a esta pregunta que nos lleva a reflexionar sobre las potencialidades y dificultades de la práctica política en el Perú, especialmente de la práctica política de quienes desde los márgenes siguen intentando producir un cambio en el estilo de gobierno.

Notas


(1) The Human Condition, London: Chicago University Press, 1998: 178. Mi traducción del original: “The new always happens against the overwhelming odds of statistical laws and their probability, which for all practical, everyday purposes amounts to certainty; the new therefore always appears in the guise of a miracle. The fact that man is capable of action means that unexpected can be expected from him, that he is able to perform what is infinitely improbable”.

(2) Recordemos que el gobierno de Fujimori había tomado control de los tres poderes del Estado; Ejecutivo, Congreso y Poder Judicial; del Tribunal Constitucional; de las Fuerzas Armadas y Policiales; había comprado y/o asegurado el apoyo de los más importantes medios de comunicación, incluida toda la televisión abierta; además de tener apoyo de importantes sectores empresariales y la anuencia de la comunidad internacional y organizaciones internacionales como la OEA.

(3) Recordemos también que la década previa se caracterizó mas bien por la inacción social y política como resultado de una combinación de factores diversos como la guerra interna y sus secuelas, la crisis del sistema de partidos, y la política sostenida de demolición de las organizaciones sociales y políticas por parte del gobierno de Fujimori.

(4) No olvidemos que ese año la mayoría de analistas políticos y líderes de opinión de oposición consideraba que un tercer gobierno de Fujimori era prácticamente inevitable.

(5) Todo esto se puede constatar en las páginas interiores de importantes diarios como La República y El Comercio de ese año y años anteriores. Una investigación personal en curso muestra que el fenómeno es visible por lo menos desde 1997.
 

Comentarios (5)

A TODOS LOS PERUANOS, NO

A TODOS LOS PERUANOS, NO OLVIDEMOS DE MARCAR LA CHACANA DE TOLEDO EL 10-04-2011 PARA PRESIDENTE, EL ES UN HOMBRE PREPARADO Y ES PERUANO EL 100% ECONOMISTA, KEIKO FUJIMORI VA A GOBERNAR SU PADRE ALBERTO FUJIMORI, UN HOMBRE DELICUENTE, LADRON , MATON, GRACIAS A FUJIMORE MUCHOS HIJOS NO TIENEN PADRE CON LA MENTIRA QUE SENDERO, MRT SON LOS SENDERISTAS, TODO ERA EL MISMO FUJIMORI CON SU ASESOR MONTESINOS QUE MANDAVA A MATOR CUANDO SE HABLABA DEL GOBIERNO, COMPRO TODOS LOS RADIOS, TV, PERIODIODISTAS, QUIEN NO SABE LA VERDAD, PERO LOSS PERUANOS OLVIDAMOS TODO., POR ESO MARQUIEMOS LA CHACANA DE ALEJANDRO TOLEDO MANRIQUE, PEDRO PABLO P, UN HOMBRE QUE NI SIQUIERA HABLA BIEN EL CASTELLANO, DONDE ESTAMOS SRS PERUANOS, A QUIEN QUIEREN DAR SU VOTO?, LUCHEMOS POR LO NUESTRO QUE ES PERU

PERUANOS NO OLVIDEMOS DEL

PERUANOS NO OLVIDEMOS DEL GRAN VALOR DE ALEJANDRO TOLEDO POR DEVOLVERNOS LA DEMOCRACIA, VOTEMOS POR TOLEDO

viva toledo por los cuatros

viva toledo por los cuatros suyos y nosotros los peruanos no sabemos reconocer

Para aportar algunas

Para aportar algunas precisiones a este buen artículo.
Esta gesta democrática fue articulada nacionalmente por la coordinadora nacional de frentes regionales y los partidos de oposición de izquierda y liberales con Toledo a la cabeza, concretando la iniciativa que lanzó Toledo desde el balcón de la plaza San Martín denunciando el fraude electoral y negándose a participar en la segunda vuelta.
Hay que recordar que los asesores de la Coordinadora que tenia como presidente a Gustavo Momhe LLona y de vocero oficioso al diario La República, eran Valentín Paniagua , César Zumaeta, Javier diez Canseco entre otros y veniamos trabajando una propuesta nacional para retomar el proceso de descentralización truncado por la dictadura con el golpe de Estado del 1992. Fue una gesta unitaria, amplia, fue una gesta descentralista, fue una gesta de todos los peruanos y no de un partido con el papel destacado de esta Coordinadora, sus asesores y de Toledo en particular. Una pena que un historiador tan serio como Nelson Manrique en su entrevista de la República del domingo antepasado, no destaque este hecho del caracter descentralista de la marcha de los 4 suyos.

Una de sus mejores enseñanzas es que fue una insurgencia cívica y hay que subrayar pacífica, pero a la vez multitudinaria de todos los peruanos y peruanas, con tal potencia que fue capaz de herir de muerte y terminar de arrinconar a la dictadura corrupta e incluso sus nuevos aliados como Federico Salas. Fueron montesinos y Fujimoria los que usaron la violencia criminal con la represión a la marcha del día siguiente del mitin en el Paseo de la República, con provocadores que nos azusaban a ir a tomar Palacio de Gobierno, y el asesinato cobarde y planificado a los del trabajadores de seguridad del Banco de la Nación.

Finalmente y para no extenderme, efectivamente abrió un nuevo tiempo político que es el periodo de la transición democrática . QUE ES EL TIEMPO QUE AUN VIVIMOS. y en donde entre otras cosas quedan algunas lecciones históricas para todos los actores
a. Conciencia de la población de que por la via de la movilización, cívica, democrática y paccífica, puede derrotar a sus enemigos en este caso una poderosa dictadura corrupta, y banda de asesinos que lo controlaba todo y que fue el factor por el que Salas se decidió a colaborar con ella ( pesnaba que no se le podía derrotar). No mas lucha armada, menos con la insanía de Sendero Luminoso.
b. La población y el país, no aceptará golpes militares o autogolpes como fue la constante de nuestra historia desde 1821 hasta Fujimori. Como nunca en la historia se acabó la total impunidad a militares y por tanto abre nuevas y mejores condiciones para transitar a una democracia real con el liderazgo de la civilidad.
c. Canceló por un largo periodo intenciones releccionistas de los presidentes en ejercicio.
d. Abrio los cauces de un nuevo intento en curso del proceso de descentralización y regionalización en el país. Cauce que creo son hoy irreversibles en la fundamental.
Finalmente un tema a debatir: Creo que el periodo de la transición democrática a pesar de las dificultades como es la crisis profunda de los partidos tradicionales de derecha y la izquierda, aún continua, NO SE HA CERRADO. y por ello hay la necesidad de fortalecer las iniciativas y fuerzas, sociales, políticas, económicas y culturales que quieren segurile dando curso.
Ojalá hubiera espacio para seguir conversando sobre estos temas a partir de la historica Marcha.

saludos

Martín Soto Guevara

Martín, Gracias por las

Martín,

Gracias por las precisiones. Son importantes para entender que la Marcha fue un esfuerzo colectivo que aunque tuvo un líder muy visible, en realidad sólo fue posible por que había ya una fuerza social disidente conformada por distintos sectores sociales, que incluyeron partidos políticos, frentes regionales, asociaciones civiles, etc. Eso, creo, es lo más valioso y extraordinario pues en nuestra historia como país, e incluso en la historia de la lucha por la democracia en el Perú, la unidad de lo diverso es muy difícil, pero como vimos en el 2000, no imposible.

Mirando en retrospectiva, creo que sí cabe hablar de un nuevo tiempo político, aunque yo no lo llamaría aun transición democrática. Creo que en términos institucionales nos hemos instalado ya en un sistema que cumple requisitos mínimos -y ahí está la gran diferencia con el gobierno de Fujimori- aunque a todas luces insuficientes para poder hablar de consolidación o profundización de la democracia. Tenemos pues una institucionalidad no sólo débil sino también de rasgos autoritarios fuertes, especialmente en el gobierno actual, y en ese sentido, nuevamente un ciclo de cerrazón política que le pretende negar las demandas y derechos de grupos sociales que, por otro lado, no se callan más.

Los cuatro puntos que señalas me parecen acertados y muy importantes para pensar en la potencial emergencia de nuevos actores políticos desde el terreno de lo social. Sin embargo, creo que habría que matizar el primer punto indicando que no todas las protestas son necesariamente pacíficas o movidas por el civismo. Como tú pienso que el tiempo de Sendero Luminoso se ha cerrado, pero no estoy tan segura de que podamos plantear una división simple entre gobierno autoritario y grupos sociales democráticos. Más bien, es importante tratar de entender al fenómeno en su complejidad, visibilizando también las contradicciones y debilidades para tener mejor idea de sus potencialidades y posibilidades. Precisamente porque no hay necesariamente coincidencia o convergencia entre los grupos sociales que protestan desde hace por lo menos 10 años en las calles (y a eso iba mi pregunta sobre la unidad) es que todavía no vemos una fuerza articulada que pueda generar oposición consistente al gobierno. Este último, es un paso crucial para la institucionalización de la democracia (la ampliación de los espacios de debate y toma de decisiones mediante la inclusión de todos los que son afectados por estas), y para la aparición de nuevos actores políticos que tengan fuerza social y legitimidad para construir alternativas política.

Saludos,

Carmen

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es verdad los que compran el oro a los mineros informales estan haciendo de las suyas pagando el precio q ellos kieren y en realidad el precio no a cambiado quisiera saber si es verdad que a ellos les estan descontado el 20 porciento de la venta del oro q ellos compran porq esa es la escusa q ellos ponen o dicen q nadies quiere comprar el precio en ica esta entre 50 y 70 el cual antes estaba en 100 y 120 Leer más >>
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