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El dolor de los pies de loto o un aullido contra la violencia

Enviado el 02/08/2017

¿Qué son “264 meses de embarazo”[1] sino una figura de gestación exagerada que nos sirve para hablar de otra cosa? ¿Y qué es una metáfora sino una herramienta del lenguaje poético que urde alrededor del vacío una red de significantes para contener la tensión entre las múltiples identidades de quien escribe y la voluntad de nombrar algo que se resiste a ser nombrado? Este libro parece haber sido escrito desde una hipótesis: el lenguaje es insuficiente, y por ello, es necesario provocar sus límites y extenderlos hasta nublar las fronteras entre uno y otro género, de tal forma que su resultado nos invita a definir este libro, como uno que excede el género narrativo y que se coloca provocativamente como un material transgresor del cuento, el microcuento y la poesía.

Exploremos entonces algunas aristas de este tejido, de este texto, que no solo irrumpe por su forma, sino por su fondo, en el que el dolor es un protagonista, uno que, sorprendentemente no ha querido ser eliminado, sino que ha sido inserto con delicadeza y maestría. Comencemos por señalar dos puntos relevantes sobre sus cuentos. Primeramente, son los personajes femeninos, quienes, en su mayoría, están encerrados en la temática de la violencia y del maltrato, aunque no siempre reaccionan ante esta de la misma forma. En el primer cuento, “Plan B”, las protagonistas se unen y diseñan formas para recuperar su agencia, para castigar al sujeto que las ha condenado a la humillación y a la vergüenza. Dicho de otra forma, problematizan la victimización, se le rebelan, la atajan, y se vengan a partir de la unión de fuerzas. En los demás cuentos, las protagonistas no se defienden de la violencia, sino que, en muchos casos, la muestran como caleidoscopios, y, como sucedió conmigo, pueden afectar al lector. En ese sentido, las protagonistas son mujeres que gritan contra la violencia desde diferentes espacios. De ellos, el espacio de violencia que más nos interesa e impresiona, son los pies.

Con esto nos referimos a la tradición china llamada "Pies de loto" en la que se aplicaba una venda ajustada a los pies de las niñas para prevenir su crecimiento. Esta antigua práctica posiblemente originada en el siglo X, se propagó convirtiéndose en una práctica común en la clase alta y la burguesía china siendo su intención que la hija lograra un matrimonio ventajoso económicamente para hacer prosperar a la familia. Esta dolorosa práctica se prohibió formalmente en 1912. No obstante, la autora del libro revive esta práctica como metáfora para presentarnos el dolor de ser encajadas en una sociedad en la que “ser mujer” implica ser colocadas, sin mayor debate, en la base de una pirámide de fuerza. Véase por ejemplo las cifras dadas por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables en las que en los primeros tres meses del 2017 se registraron 29 casos de mujeres asesinadas y 58 tentativas. Camila De María nos habla de estas y de las potenciales víctimas desde otros nombres, Javiera, Lianbei, Mariana, la Sra. Wang, y otras mujeres que permanecen anónimas en las historias, pero que invitan a pensar, a sentir el dolor, la impotencia, la frustración de saber que, como en el caso de Lianbei, otras niñas de 11 años estarán siendo cedidas a algún hombre mayor por algunas monedas, o como en el caso de Mariana, habrán sido contagiadas de Sida y habrán soportado todos los insultos, los golpes, las miradas de rabia.

Pero no solo de esto nos hablan los 264 días de embarazo, este largo proceso de gestación también incluye poemas. Son, por un lado, 22 poemas en prosa, y de otro lado, 7 poemas que les siguen, agrupados libremente. Los primeros 22 a los que nos hemos referido están agrupados bajo el título de “Fortuna”, potente y simbólica palabra que puede referirnos a suerte o a destino. En estos versos encontramos un yo poético que lucha contra algo, que se resiste, y que busca un refugio en un espacio cálido. Respecto de estos quisiéramos señalar ángulos relevantes. El primero es el miedo. Leemos en el primer verso del primer poema: “el miedo al esfuerzo me carcome desde adentro”, y encontramos en la última línea del último poema: “Cuando le dan el pie, ella sube al fin al escenario, y su máscara oculta el miedo que lleva pintado en la cara” (63). Pero su miedo no es plano. Se le rebela, le interrumpe y lo arruina. Así, en el poema VI aparece una silenciosa agencia, cito: “Me rehúso a ser otra de tus muertas, me levanto y me voy” (59). El segundo es la confrontación del yo poético consigo mismo. Es decir, hay un interés profundo en explorar su propia mente, sus propios recuerdos, sus vínculos, y sus culpas. Véase en este caso la mirada hacia el tema del doble que no es sino una forma de desdoblarse para intentar hablar de uno desde la despersonalización, cito: “mi doble y yo nos apretujamos sobre la torre y se nos escapa casi al mismo tiempo una risa amarga. Siento su aliento, mi aliento, sobre mi cara. A los enemigos hay que mantenerlos cerca” (61). O más puntualmente, cuando parece describir a su alter ego, Almagesto, cito: “bajo su máscara dorada, el sudor y el vapor de su aliento se mezclan en una humedad pegajosa y asustada. A través de la malla que cubre sus ojos le cuesta ver, y aún más sin sus lentes. No importa, se dice, no hace falta ver, solo escribir”.

El tercer ángulo que notamos en su poética es la presencia del enmascaramiento como un proceso de existir a través de la palabra. ¿Por qué hablar de la experiencia de competir en Lucha Libro desde la poesía? ¿Por qué hablar del sudor y del miedo que oculta la máscara de Almagesto desde un texto poético? Porque la poesía es el espacio en el que se nombra algo que resiste o evade ser nombrado. O, como lo explica Victor Vich, porque la poesía “se constituye como un discurso que no tiene miedo de exponer sus límites y que intenta, tercamente, ocuparse de ese núcleo real que escapa a toda representación”. Judith Butler lo explica de otro modo: es una representación de lo humano que no teme fracasar, sino mostrar su fracaso (180). En esta línea, este libro expone la insuficiencia del género narrativo, el fracaso de intentar circunscribirse a un límite y, al mismo tiempo, la insuficiencia de las palabras para expresar el dolor, la frustración frente a una violencia que debería detenerse no sin antes observarse para entender su brutalidad e incoherencia. Pero este libro también es una invitación a leer una prosa fina, copiosa, inteligente, y una poética en la que la transgresión ocupa diversos niveles, y en todos ellos, brilla por su belleza. Desde una “colección disonante de piedritas alisadas por la marea de los años” hasta la culpa, que es como “un clavel que florece en su estómago como una primavera negra”, este libro propone y esgrime, un grito, un aullido que nos conmueve y que nos obliga a voltear la mirada y que estoy segura, es el comienzo brillante de otras obras más.




[1]
 “264 meses de embarazo” es el libro ganador del primer Campeonato de Improvisación Literaria, Lucha Libro. Su autora es Camila de María y este libro de cuentos ha sido presentado en la Feria del Libro (FIL) el día 31 de julio. Lo pueden encontrar en el stand Lancom (147) de la FIL.

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